Ayer,
después de un ensayo con un grupo de jóvenes, estaba bastante abrumado. Al
llegar a otro sitio donde trabajo, me encontré con dos colegas profesores que
se sentían igual de abrumados que yo. El problema es este: no sabemos cómo
lograr que nuestros estudiantes saquen el mejor provecho de sus capacidades; no
cabe duda, no logramos que los estudiantes “estudien” y llegamos a la misma
conclusión. La culpa la tenemos nosotros los profesores, en algo estamos
fallando. Afortunadamente, la mayoría de mis compañeros de trabajo y yo
partimos de la idea de que las personas realmente quieren hacer las cosas bien
y mejorar, pero por diversas razones no pueden, y consideramos al educador como
un facilitador.
Decidimos
ir a arreglar el mundo mientras tomábamos café, siempre con el mismo tema dando
vueltas sobre la mesa. Hasta que uno de mis compañeros pudo descifrar el
problema: el malentendido está en que nosotros mandamos a los estudiantes a “estudiar”,
pero no les explicamos qué significa eso. Si tomamos un diccionario y buscamos
la palabra ESTUDIAR, nos encontramos esta definición (bastante seca, por
cierto): ejercitar el entendimiento para
alcanzar o comprender algo (DRAE). En
otras palabras: si mandamos a un chico a estudiar, lo estamos mandando a que
ejercite su mente hasta que comprenda lo que tiene enfrente. Y de hecho eso
hacen: todos sin excepción entienden que una nota es tal o cuál, las identifican
hasta con facilidad; todos saben la diferencia entre una negra, una blanca, una
corchea, etc.; casi todos pueden diferenciar sin dificultades las tonalidades;
y así podemos pensar en muchas cosas más. Pero
simplemente no pueden tocarlo satisfactoriamente. Además, debemos
considerar que en el sistema educativo actual, estudiar significa ir a leer un
libro hasta saber de memoria una serie de datos, a veces incomprensibles, pero
necesarios para aprobar el examen del día siguiente. Obviamente, en la práctica
de un instrumento musical eso es absolutamente insuficiente.
Veamos,
en cambio, el significado del término PRACTICAR; el panorama cambia
radicalmente. Practicar significa ejercitar,
poner en práctica algo que se ha aprendido; usar o ejercer algo
continuadamente; ensayar, entrenar, repetir algo varias veces para
perfeccionarlo (DRAE). Seamos
sinceros: esto es lo que nosotros los músicos hacemos todos los días, y
queremos que nuestros estudiantes hagan. La palabra practicar lleva implícita
la acción de repetir hasta conseguir el dominio de algo. Posiblemente para
nosotros está claro que estudiar es lo mismo que practicar, pero ¿lo está
también para ellos? Una cosa tan básica, como usar las palabras correctas y
saber lo que significan, pueden cambiar por completo cualquier situación adversa.
Para
dominar cualquier labor, es necesario repetirla muchas veces, hacerla muchas
veces, y esto es cierto tanto para las operaciones matemáticas que aprendemos
en el colegio, como para cocinar una buena receta, como para tocar un pasaje
musical consistentemente, con seguridad. Primero observamos cómo se hace (en música
esta “observación” puede consistir en escuchar con atención al modelo que
tenemos, como nuestro profesor, o un CD); en segundo lugar, aprendemos todos
los detalles del oficio que sean posibles, en forma gradual, desde lo más
sencillo hasta lo más intricado; y por último, practicamos la acción hasta que
nos salga según nuestra aspiración. No hay otra forma de volvernos competentes
en la ejecución instrumental.
esa práctica es sinónimo de aprendizaje, no de un momento a otro, sino durante un período más o menos prolongado. Esta es la forma natural en la que aprende el ser humano. ¿En qué momento empezamos a considerar la ejecución musical como algo diferente a andar en bicicleta? Tocar un instrumento, o cantar, es un proceso físico, algo que nosotros mismos producimos con nuestro cuerpo con movimientos muy finos y muy entrenados, hasta alcanzar un objetivo. Tocar un instrumento musical, o cantar, lleva implícito el concepto puro de practicar, no únicamente de estudiar.
Con
todo respeto, deseo sugerirle a todos mis compañeros profesores que cambiemos
ese término. Insistamos en la importancia de la práctica para dominar los
aspectos técnicos de nuestro instrumento. Si nuestros estudiantes no pueden
tocar de manera satisfactoria, eso no es necesariamente un problema de “entendimiento,”
sino falta de práctica efectiva.

