domingo, 25 de octubre de 2015

Tratarnos bien es un éxito

Ser exitoso en una actividad depende de muchos aspectos, pero es muy común que se hable de la educación de la persona, de las oportunidades de negocios, la suerte, las personas conocidas, etc. Si bien todas esas consideraciones son muy válidas, hay otros puntos que son igual o más relevantes y no se comentan con suficiente frecuencia.
Todas las personas tenemos un arma vital, sin la cual simplemente es imposible operar: nuestra mente. Todos, sin excepción, tenemos una fuente de ideas creativas de alto valor, así como un depósito donde se almacenan todas nuestras experiencias, y dependiendo de la situación en la que estamos, revisamos todos esos registros para tomar las decisiones adecuadas según las circunstancias, de manera que nuestro cuerpo pueda llevar a cabo las acciones necesarias. El cuerpo es nada más el instrumento que usa la mente para operar. Desde luego, ese cuerpo debe estar en óptimas condiciones para funcionar al más alto nivel.
Ahora bien, ¿cómo está la relación entre nuestra mente y nuestro cuerpo? ¿Con qué ideas estamos alimentando nuestra mente, y con qué productos estamos dándole vida a nuestro cuerpo? El éxito real y sostenido en el tiempo también depende de que la persona cuente con una buena salud integral. Los ejecutivos más exitosos coinciden en que se debe tener una buena alimentación, y no cometer excesos ni desórdenes de ningún tipo, así como estar en un proceso de formación continua. La mente debe estar entrenándose constantemente.
Una última idea con respecto a este tema, desde mi punto de vista de músico: un músico siempre desea tener el mejor instrumento posible. El mejor piano, el mejor saxofón, el mejor violín... Imagínese que usted pueda comprar el mejor instrumento que el dinero le puede dar. ¿Listo, ya se lo imaginó? Muy bien: ¿usted metería ese instrumento en un tanque lleno de ácido, o lo rayaría con un cuchillo? ¿Lo lubricaría con aceites de mala calidad, lo limpiaría con sustancias abrasivas? ¿Verdad que no? Ni siquiera un poco, ¿verdad?
Al usar sustancias que son tóxicas para el cuerpo (como el licor, el tabaco, las drogas más fuertes, etc.), usted lo está dañando. Poco o mucho, la verdad del asunto es que lo está dañando. No existe tal cosa como las "drogas recreativas" que no son dañinas, ya sean legales o ilegales, eso es irrelevante, o los medicamentos para mejorar el rendimiento. En el fondo de todo, lo que está sucediendo es que está destruyendo su cuerpo, lo que cambia es la velocidad a la cual lo está haciendo. ¿De qué le serviría una mente llena de ideas sin un cuerpo en buenas condiciones para llevarlas a cabo?
Ser exitoso también depende de proveernos con las mejores condiciones y de cuidarnos con todas las consideraciones posibles, seamos realmente nuestros mejores amigos.

lunes, 19 de octubre de 2015

Cada acción cuenta

En días anteriores escribí que los dos ingredientes principales para alcanzar el éxito en cualquier tarea que emprendamos son la disciplina y la persistencia.
La disciplina es simplemente la actitud de hacer todas las acciones necesarias para llegar a esa meta, y la persistencia es permanecer en un curso dado hasta alcanzar lo que se desea.
Muy bien, relacionado con la disciplina está el hecho de llevar a cabo acciones que son difíciles de confrontar, cosas diferentes que nunca hemos hecho, tratarnos a nosotros mismos con dureza...
Imaginemos un ejemplo que es muy común para los músicos: deseamos tocar con las mejores agrupaciones, y viajar por el mundo con nuestro instrumento. Esa meta no tiene nada de malo, y de hecho no vamos a llegar muy lejos si no nos ponemos las metas más altas posibles. Ahora bien, ¿cada acción que estamos llevando a cabo, día a día, momento a momento, está contribuyendo a alcanzar esa meta? ¿Qué estamos haciendo hoy mismo, que nos está ayudando a alcanzar ese sueño?
Las cosas grandes no suceden de un momento a otro, sino que son el fruto de un esfuerzo continuado, de un trabajo de hormiga. Si queremos llegar muy alto, cada una de nuestras acciones debe contar. No se trata únicamente de ser competentes en lo que hacemos (lo cual es un primer paso fundamental), sino que debemos usar todas nuestras energías para impulsarnos en la dirección deseada. ¿Cómo están nuestras relaciones con las demás personas? ¿Estamos cuidando nuestra mente y nuestro cuerpo? ¿Estamos comportándonos de manera ética y profesional todo el tiempo, dentro y fuera del trabajo, en todas las esferas de nuestra vida?
Ser disciplinado implica hacer lo necesario y lo correcto, aunque a veces no nos den muchas ganas, y todas las personas, sin excepción, tenemos la capacidad de reconocer lo que tenemos que hacer, sin importar las voces contrarias de nuestro entorno. En la medida que permanezcamos fieles a nuestras metas y mantengamos nuestra integridad, los éxitos deseados llegarán.

lunes, 12 de octubre de 2015

Soñar es bueno, pero no es suficiente

La semana anterior se llevó a cabo en nuestro país el Festival Internacional de Clarinetes Costa Rica 2015. Para las personas que no están familiarizadas con este tipo de eventos, se trata de una semana de actividades en la que nos visitan una serie de artistas internacionales y, en conjunto con músicos locales, brindan recitales y clases maestras a los jóvenes que participan. La finalidad es actualizar y reforzar los conocimientos en la ejecución de un instrumento musical.
Al escuchar artistas de tan alto nivel, surgen en los participantes los propósitos que estaban un poco dormidos. Uno de ellos es el deseo de muchos jóvenes, apasionados de la música, que sueñan con realizar estudios superiores en el extranjero. No obstante, surgen las inquitudes: "¿Será que lo logro?" "¿Será que de verdad soy capaz?" "¿Tendré éxito?"
Hablando de estas cosas con una amiga muy querida, redordé una historia que había escuchado en días anteriores. Existe un crucero, al cual las personas también pueden ir a recibir un entrenamiento especial en liderazgo y competencia, impartido por miembros de la tripulación, entre ellos el mismísimo capitán. Uno de los ejercicios de ese entrenamiento es que llega el momento en que la persona es lanzada al mar, ya sea que sepa nadar o no. Para los que no saben nadar, la orden del capitán es determinante: "¡Déjenlo solo!". Se trata de que cuando una persona tiene una necesidad enorme, una necesidad en la cual está la propia vida de por medio, esa persona invariablemente va a encontrar una solución. Hasta la fecha, ni  una sola persona se ha ahogado al hacer ese entrenamiento.

De lo anterior podemos aprender lo siguiente:
1. Uno realmente puede hacer lo que se propone con empeño, uno puede alcanzar cualquier meta que se proponga o que necesite alcanzar.
2. Ninguna meta que valga la pena va a ser fácil de alcanzar. Por las metas grandes hay que luchar intensamente y constantemente.

Una cosa más: cuando estamos intentando algo con todas nuestras fuerzas, cuando nos ven trabajando intensamente, no va a faltar la persona que va a llegar a decirnos: "Tomátelo con más calma", "Te estás esforzando demasiado", "Las cosas están bien, relajate un poco", y así muchas expresiones más, dichas con las "mejores intenciones". ¡Las personas que nos dicen eso son las que ya se rindieron en el camino hacia sus metas! 
Así que ¿qué tanto deseamos alcanzar nuestros sueños? ¿Estamos listos para luchar día tras día para llegar a ellos? Uno de los peores errores en los que podemos caer es creer que podemos soñar, y que los sueños se van a concretar algún día sin esfuerzo. Hay que trabajar por los sueños, sin permitir que nos desvíen de nuestro camino. Nada que valga la pena va a llegar sin un duro y dedicado trabajo de por medio.