Después de tanto tiempo de tener este espacio abandonado, hoy vuelvo para compartir un artículo que publicó mi hermano Adrián recientemente, que se aplica perfectamente a los objetivos que debemos tener todos los músicos, profesionales y estudiantes, para desenvolvernos efectivamente en el campo de la música profesional. Me parece que está muy bueno, y quiero felicitar a Adrián por redactarlo de forma tan reveladora y enfrentarnos con esta problemática por la que todos pasamos. ¡Lectura super recomendada! Bien, aquí está:
http://www.todotrombon.com/index.php/pedagogia/68-el-trombon-no-lo-es-todo-adrian-najera-coto?start=1
Ahora bien, quiero complementar el artículo de Adrián con algunas ideas adicionales. Es cierto que la música es un arte, pero eso no es sinónimo de que deba ser gratis. Así de simple, y desde un punto de vista muy objetivo, el producto musical, el servicio que nosotros prestamos es una mercancía, con una calidad y un precio determinados, dirigida a un público particular. La ecuación es muy simple: producto musical = mercancía que se vende = produce dinero según éxito de su venta = músico que puede vivir de su pasión.
Como lo menciona Adrián, como músicos profesionales es nuestro deber tener una formación lo más completa posible, para que nuestros servicios sean de provecho real para la persona que nos contrate. Lejos de estudiar para satisfacer un deseo personal únicamente, el estudiante de música que tiene como objetivo convertirse en profesional debe perfeccionar todos los detalles posibles de su técnica, de su dominio del instrumento, porque eso es lo que su futuro empleador (o actual empleador, como ejecutante, como maestro, como compositor, etc.) espera de él o de ella. El músico debe estar preparado para brindar un servicio de calidad, con prontitud y eficaci, y eso le garantizará que siempre tenga trabajo, como cualquier otro profesional en cualquier otra área.
En un artículo anterior había mencionado que a veces los ensambles o solistas dan excelentes conciertos que son apreciados por poquísimas personas. Cabe preguntarse de quién fue la culpa: ¿del público o del músico? A veces escogemos piezas que nos gustan solo a nosotros, pero los gustos del público posible no los tomamos en cuenta. Invertimos montones de horas en prepararnos y practicar la música, pero ¿cuanto invertimos en una promoción para que nuestros amigos y familiares, y otro público ajeno a nuestro círculo cercano, se dieran cuenta de que había un recital? ¿Nos esforzamos lo suficiente en el recital anterior para presentar un producto de altísima calidad, de forma que el público deje de ser público y se convierta en cliente que quiere volver por más? Por cierto, no es que la música "clásica" tenga más calidad que la música popular, y la gente deba apreciarla porque sí. La gente va a un concierto cualquiera y va a poder apreciar la calidad del producto musical, sin importar el género. Se aprecia la entrega del ejecutante, lo bien que suena según el estilo, el trabajo grupal de los ejecutantes, si al menos se comportan como si fueran amigos. Menospreciar y tocar una pieza de forma deficiente porque no nos gusta su estilo, o porque mi compañero me cae mal, o el director... O las mil razones más que podemos encontrar, es faltarle al respeto al público y a nosotros mismos y nuestros compañeros. Si hacemos esto, una cosa es segura: cada vez asistirá menos gente a nuestras presentaciones.
Como trabajadores que ofrecemos un producto (música sinfónica, música de ambiente para una cena, música de cámara en una sala de conciertos, un trío de jazz, música para una boda, música bailable, etc), los gustos y deseos del público deben estar en un lugar primordial, porque este público es el que nos va a "consumir" una y otra vez. No se trata de hacerse millonario, se trata de ser conscientes de que vendemos un producto del cual esperamos poder ganar lo suficiente para vivir con dignidad. Como oferentes de un producto, debemos cumplir con lo que se espera de nosotros. Eso no es venderse, es ponerse al servicio, con humildad, con un producto de la mejor calidad posible.
En un próximo artículo profundizaré más acerca de este tema. ¡Saludos a todos!
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