Constantemente estamos haciendo planes en nuestras vidas. Queremos un carro nuevo, queremos bajar de peso, queremos cambiar de trabajo... Y para alcanzar cada una de esas cosas, establecemos un plan. Todos los seres tenemos la capacidad de imaginar soluciones a cada una de las situaciones que se nos presentan.
Al determinar dónde queremos llegar, definimos una meta, un objetivo a alcanzar, pero muchas veces ese objetivo se transforma en un sueño de lo que quisimos hacer. Entonces, ¿qué falló? Si teníamos un plan, a veces bastante brillante, ¿por qué no alcanzamos el objetivo?
Un plan no es suficiente. El establecer la meta deseada es apenas el primer paso; un paso vital, pero apenas el primero de muchos. A partir de ahí necesitamos disciplina y persistencia para no perder el objetivo, para realizar cada una de las acciones y los sacrificios necesarios para llegar a la meta. En el camino, SIEMPRE encontraremos muchos obstáculos que nos tentarán con desviarnos. Encontraremos muchas personas, que por las buenas o por las malas, intentarán frenar nuestro avance, ofrecernos otras opciones, o incluso nos atacarán cuando vean que nuestras ideas realmente funcionan.
Lo más importante siempre será mantenernos en el camino hacia nuestra meta, sin distraernos por las cosas que nos rodean, pero sin pasarle por encima a nadie, permaneciendo siempre fieles a nuestros principios. Y asegurarnos que cada acción, en todas las dinámicas de nuestras vidas (nosotros mismos, familia, trabajo, amigos, etc.), contribuya a acercarnos más a ese objetivo tan deseado. La disciplina y la persistencia son sin duda las claves para nuestros éxitos. Pensemos en los planes que hemos abandonado, las metas que se convirtieron solo en sueños, y veremos que en el fondo de todo está la falta de esos dos ingredientes vitales para alcanzar cualquier meta, por enorme que sea.
Excelente nota!!!!!!
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